¿Qué es el ozono?
El Ozono es el desinfectante más potente de la tierra, así como un gran Oxidante. Se trata de oxígeno activado mediante una descarga eléctrica, que nos permite lograr un nivel de esterilización del 100%, sin dejar residuo alguno, obviando por completo los productos químicos.
¿Qué utilidades tiene?
El ozono elimina por completo cualquier tipología de virus, bacterias, hongos y ácaros, así como los malos olores. Por lo que es altamente recomendable para la limpieza dentro del sector hotelero. Además, la restauración también puede beneficiarse de su uso, ya que evita la proliferación de olores dentro de la cocina.
Al margen de las actividades relacionadas con la limpieza, el ozono es un fantástico preventorio para las enfermedades respiratorias, así como otras.
¿Cómo elimina el ozono los malos olores?
Por otro lado, hay que explicar que gracias a su efecto desinfectante, higienizante y purificador, el ozono tiene propiedades desodorizantes, pues actúa sobre las sustancias químicas que provocan malos olores. Los hongos, bacterias, virus y otros microorganismos patógenos son transmitidos mediante el aire, el agua e incluso mediante nuestros alimentos. Gracias al desarrollo humano hemos aprendido a utilizar todo tipo de desinfectantes y ambientadores para intentar paliar la reproducción de dichos microorganismos, pero todos ellos coinciden en ser poco efectivos a largo plazo, además de ser bastante fuertes, provocando olores desagradables y a veces también contaminación química. La mayoría, incluso, provoca un efecto rebote. Como por ejemplo es el caso de los ambientadores, ya que no eliminan los contaminantes que producen el olor solo se añaden a ellos (intentando cubrir con su olor el olor de los otros), incluso se pueden crear nuevos patógenos.
¿Cómo elimina el ozono los malos olores?

Por otro lado, hay que explicar que gracias a su efecto desinfectante, higienizante y purificador, el ozono tiene propiedades desodorizantes, pues actúa sobre las sustancias químicas que provocan malos olores. Los hongos, bacterias, virus y otros microorganismos patógenos son transmitidos mediante el aire, el agua e incluso mediante nuestros alimentos. Gracias al desarrollo humano hemos aprendido a utilizar todo tipo de desinfectantes y ambientadores para intentar paliar la reproducción de dichos microorganismos, pero todos ellos coinciden en ser poco efectivos a largo plazo, además de ser bastante fuertes, provocando olores desagradables y a veces también contaminación química. La mayoría, incluso, provoca un efecto rebote. Como por ejemplo es el caso de los ambientadores, ya que no eliminan los contaminantes que producen el olor solo se añaden a ellos (intentando cubrir con su olor el olor de los otros), incluso se pueden crear nuevos patógenos.
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